Me aprieto el abrigo creyendo que así se siente menos el viento y el frio. Me prendo un cigarrillo después de 5 intentos. Empiezo a caminar buscando un taxi, pero la verdad es que tengo ganas de caminar con el viento en mi cara a ver si me golpea tan fuerte que caigo en esta realidad.
Pero solo consigue soltar un poco de lágrimas. Sigo caminando mientras pasan todos a mi lado riendo con botellas en la mano, o algunas amigas intentando sostenerse una a la otra. Son las 3:00 a.m de un viernes y cualquiera se divierte.
Paso por bares que se sienten tan vacios como yo, con la luz prendida esperando gente que ni tienen intención ni de pasar por la puerta. Veo gente y más gente, sobre todo una chica sentada en la ventana de un bar. Debió ser la única en ese lugar, con una copa en la mano y mirando netflix con la otra.
Me reí de la situación y después de subirme al taxi comprendi que hay demasiada soledad vagando un viernes por ahí.
Ni blanco ni negro. Escribo cuando me agarra la locura de soltar palabras que no se como ordenar, cuando tengo sentimientos flotando en el aire que necesitan dejar de volar y los aterrizo escribiendo aunque pocas veces se comprendan.
domingo, 21 de agosto de 2016
Y qué
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