Es medio extraño cuando toda la vida nos creemos grandes pero en realidad somos pequeños. Cuando nos la pasamos diciendo que por los golpes de la vida crecimos más de lo que debimos. Pero cuando nos enfrentamos con la adultez misma nos damos cuenta que no era tan así.
A veces podemos madurar más rapido pero madurar no quiere decir que estemos listos para convertirnos en adultos. Es tiempo de sacar pequeñas cosas de mi y emprender mi camino, sola. De toparme con cosas y dejar de mirar para los costados para bien con quien puedo consultar, y si me equivoco, dicen que hay que equivocarse para aprender.
Siempre me tire para abajo creyendo que era porque no me valoro hasta que pensando en muchas cosas encontré la mejor respuesta. Si me valoro. Tengo miedo a crecer, yo la persona que siempre quiso crecer y dejar de ser niña. Porque hasta el más valiente siente miedo alguna vez.
Porque me aterra fracasar, equivocarme y volver a empezar.
Pero el secreto es que: Eso es lo más lindo de estar vivo, intentar y seguir intentando.
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